ANIVATAR / POR QUÉ ANIVATAR
El personaje atrae.La acción convence.
El aspecto de un personaje inicia la conversación. El valor de la experiencia depende de si ayuda a alcanzar un objetivo. Ahí empezamos.
Empezamos por la situación.
Un huésped busca información. Un cliente compara productos. Un empleado necesita instrucciones. Primero definimos el problema y el resultado deseado; después seleccionamos el personaje y la tecnología.
Explora ejemplos de escenariosDiseñamos una personalidad de marca.
El aspecto, la voz y las respuestas deben hablar el mismo idioma. El personaje puede ser un experto tranquilo, un anfitrión enérgico o un guía atento, según su papel y su público.
Conoce distintas personalidadesConectamos la conversación con la acción.
Según el proyecto, el agente puede utilizar una base de conocimientos, guiar por una oferta o trabajar con un sistema de reservas o CRM. Cada integración tiene un alcance y unos permisos definidos.
Separamos el personaje, el diálogo, los conocimientos y las herramientas. Así, una parte de la experiencia puede crecer a medida que cambian las necesidades.
Conoce las capas tecnológicasLos límites forman parte del diseño.
Acordamos de dónde procede la información, qué no debe hacer el agente y cuándo debe trasladar el asunto a una persona. También comprobamos sus respuestas a preguntas fuera de su alcance y su comportamiento cuando faltan datos.
Las capacidades mostradas en esta web no significan que todas las demostraciones tengan todas las funciones. Definimos juntos el alcance de implementación, los requisitos y las medidas de éxito.
Lee las preguntas y respuestasPrimero probar. Después desarrollar.
Un buen punto de partida es un escenario concreto y un prototipo que pueda evaluarse. Permite probar el diálogo y los datos necesarios antes de ampliar la experiencia a otros canales.
Conoce cómo trabajamos